Dreams: sueños. La última película de Michael Franco retrata con toda la crudeza necesaria (y sin necesidad de recurrir a retórica panfletaria alguna) la abismal distancia que, en una sociedad estratificada e injusta, por necesidad existe entre la pureza de las fantasías y la podredumbre que inevitablemente las invade cuando se enfrentan a la realidad de la desigualdad social.
Aquí, la fantasía de Jenifer (Jessica Chastain) es amar sin restricciones a un chico mucho más joven que ella, guapo e interesante, al que va a salvar de la pobreza y con el que va a vivir un auténtico cuento romántico. La realidad, empero, es que Jenifer, tan progresista como se cree, está, sin embargo, completamente condicionada por sus prejuicios clasistas y racistas y lo que verdaderamente espera es tener a su amado siempre a su disposición y bajo su poder.
Por su parte, Fernando (Isaac Hernández) sueña con ser un gran bailarín reconocido y con acceder al universo social de la alta cultura y de las clases sociales elegantes y respetables; y, por el camino, con mantener una intensa relación amorosa con Jenifer. Pero lo que Fernando acaba por encontrarse es a una mujer y a un entorno social que le utilizan en todo momento, que jamás le tratan como un igual. Y que, cuando él insiste en la igualdad, le abandona y le neutraliza, castrándole algo más que simbólicamente, privándole de aquello -la danza- que era su don.
Desigualdad, amor desigual, lucha por la propia autonomía, racismo, clasismo, amor dominante, resistencia a esa dominación,... derrota, plasmada en incapacitación y exclusión definitiva del sueño del ascenso social. O (observada desde la mirada de la clase dominante): atracción sexual por lo exótico, ilusión romántica, buenos deseos caritativos y paternalistas, lucha por el control, superioridad y dominación, combate contra la resistencia del sujeto dominado... victoria y supresión de cualquier sujeto subordinado que moleste, con retorno a la comodidad del propio privilegio. Esta es la cuádruple historia que narra Dreams: dos personajes y cuatro historias; dos fantasías diferentes y dos realidades contrapuestas. Todo ello, narrado en un tiempo récord y con una concisión (y, al mismo tiempo, claridad) envidiables.





