¿Cómo se puede afrontar el reto de la mala calidad técnica de la legislación producida por parlamentos democráticos, en la que buena parte de los conceptos y contenidos proceden no de expertos, sino de los colectivos afectados por la regulación? Sin duda alguna, el reto es central para nuestros sistemas políticos y para nuestros ordenamientos. Los autores sugieren que se recurra de forma generalizada a la técnica (ya empleada en el ámbito de la regulación financiera) de los sandbox regulatorios (entornos controlados de prueba de nuevas regulaciones), en los que experimentar y evaluar nuevos conceptos dogmáticos y nuevos contenidos prescriptivos de normas.
Un debate importante, que -tengan o no razón los autores de este trabajo en su propuesta- no puede dejar indiferente a ningún jurista contemporáneo que crea en la democracia como el mejor (o menos mal) procedimiento de producción de normas jurídicas.





