Dreams: sueños. La última película de Michael Franco retrata con toda la crudeza necesaria (y sin necesidad de recurrir a retórica panfletaria alguna) la abismal distancia que, en una sociedad estratificada e injusta, por necesidad existe entre la pureza de las fantasías y la podredumbre que inevitablemente las invade cuando se enfrentan a la realidad de la desigualdad social.





