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viernes, 6 de septiembre de 2019

Un maledetto imbroglio (Pietro Germi, 1959)


El otro día estuve viendo otra vez esta espléndida película. Contemplada con perspectiva, lo más llamativo en ella es la peculiar mixtura genérica: una trama característicamente criminal es abordada, sin embargo, con los estilemas propios del cine social italiano de la época, proporcionando de este modo un retrato -descarnado- de una sociedad corrupta y cruel: mucho más corrupta y cruel en sus clases acomodadas (anegadas de hipocresía, de avaricia y de afán de poder), pero asimismo embrutecida en sus estratos inferiores, dependientes siempre de aquellas.

Y, a pesar de ello, la falta de énfasis explícito, de una retórica llamativa, resulta destacable. Tan solo hay que pensar, en efecto, de qué manera, con una trama como la que en la película fundamenta la narración (abuso sexual, prostitución, robo, asesinato, codicia, infidelidad, engaño, etc.), se podría haber construido una película distinta, afecta al "género negro": cómo la retórica melodramática habría, entonces, infectado todos y cada uno de los planos de la narración cinematográfica...

En cambio, en la verdadera Un maledetto imbrogio, el recurso a la retórica del cine social italiano de la época conduce a una mirada que, aun bordeando el melodrama (cayendo en él, incluso, en alguna escena cumbre), se deja seducir también por ciertos tonos cómicos (de sarcasmo social) y por la tendencia a retratar maneras, costumbres y tipos sociales característicos de la sociedad de la época. Así, la trama criminal queda enmarcada (y relativizada, sujeta a interpretación) dentro de su contexto social. Volviéndose de este modo mucho más comprehensiva (e inquietante): una ola de criminalidad normalizada, en la que únicamente los casos más extremos y llamativos (los procedentes de las clases populares) dan lugar a la intervención de los poderes públicos, a través de la investigación policial y de la represión judicial; mientras que el resto de conductas desviadas, las de las "buenas gentes" pequeño-burguesas, quedan tan solo como materia de escándalo moralista, cuando no son simple y llanamente ocultadas.




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