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jueves, 19 de mayo de 2016

Classe tous risques (Claude Sautet, 1960)


Estuve viendo el otro día esta película, ejemplo característico de lo que en Francia se dio en llamar "polar" (adaptación característicamente francesa del subgénero negro norteamericano).

No obstante, mi comentario de hoy no versa específicamente sobre los aspectos formales del subgénero, sino acerca de su vertiente ideológica. Y es que, en efecto, si algo ha de llamar la atención, tanto al/la espectador(a) acostumbrad@ a ver cine del género norteamericano de la época, como -y esto, en realidad, resulta más grave- al/la habituad@ a las manifestaciones contemporáneas del mismo, al contemplar esta película, y otras muchas similares, es el abierto modo en el que se representa, aun en el marco de una trama de intriga criminal, la lucha de clases omnipresente en las sociedades capitalistas.

Así, en Classe tous risques existe una evidente dicotomía entre dos clases de personajes, determinadas en atención a su posición social (y, realmente, con independencia de si actúan dentro o fuera del ámbito de lo delictivo). De una parte, l@s proletari@s (también los proletarios del crimen, como Abel -Lino Ventura-, Eric -Jean-Paul Belmondo- o Jean -Phillippe March), que son explotados, que apenas obtienen beneficios de su actividad criminal, más que para sobrevivir, y que acaban siempre mal, pues son, para la policía, carne de presidio. De otra, en cambio, están los burgueses, poseedores y manipuladores de capital (en parte de origen ilícito), que se manejan a caballo entre la ilegalidad y los negocios ilícitos, que mantienen ambiguas, pero fructíferas relaciones con la policía. Y que explotan a a sus "compañeros" y "amigos", abandonándoles cuando es menester: esto es, cuando las exigencias de rentabilidad del negocio lo demandan.

Y se representa, además, en ambos bandos, una obvia solidaridad de clase, sin importar demasiado quién está a uno y otro lado de la barrera -teóricamente infranqueable- que el límite de la legalidad pretende constituir: l@s trabajador@s apoyan a los proletarios del crimen, jamás a la policía, ni a los delincuentes explotadores.

Sin duda, ver Classe tous risques con los ojos bien abiertos ayuda más a comprender un amplio espectro de fenómenos criminales que muchos largos y adocenados cursos de Criminología que en el mundo académico campan por sus respetos...




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