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martes, 11 de abril de 2017

A girl walks home alone at night (Ana Lily Amirpour, 2014)


A girl walks home alone at night es, ante todo y sobre todo, una curiosidad: un ejemplo palmario de la capacidad del "cine independiente norteamericano" (convertido hace ya tiempo en una etiqueta con funciones normalizadoras) para incorporar una diversidad de temas, estilos y tópicos estéticos procedentes de toda suerte de tradiciones culturales, autóctonas y ajenas, para refundirlos en productos convenientemente homogeneizados, al tiempo que lo bastante "originales" para llamar la atención de sus destinatarios naturales, ese público de nivel educativo alto y pretensiones de distinción sociocultural que abunda en cierto tipo de cines, mercado de dvds, etc.

Una película hablada en persa, con una trama de vampirismo ambientada en un (anónimo) lugar de Oriente Medio. Que narra una historia de amor "interracial" en un marco de soledad y un ambiente social frío y cruel. Contada, además, con todos los manierismos característicos del cine independiente estéticamente más relamido, pretencioso... e impotente. ¿No suena de algo el modelo?

Por supuesto, siempre es posible buscar significaciones adicionales, y trascendentes, en una película como esta: enfoque de género, crítica al islamismo y a su sexismo,... (También es posible observar orientalismo y perspectiva etnocéntrica y neocolonial, por cierto: en la visión de Oriente como la tierra salvaje...) Como es posible también retener en la memoria únicamente el aspecto estilístico y hablar de imágenes contemplativas, de crítica implícita en la composición de los planos, del empleo de un blanco y negro perturbador, de la música (que inunda la narración) como elemento dirigido a expresar las emociones, contenidas, en cambio, en las imágenes,...

Desde luego, es posible hablar así de la película. Yo, sin embargo, me conformo con constatar que dentro de la industria cinematográfica norteamericana toda suerte de mixturas y de experimentos son posibles. Siempre, claro está, que nada relevante se ponga en cuestión, ni en el terreno ideológico ni en el estético. Porque, cuando esto ocurre, la cuestión es otra: la cuestión, entonces, es de qué manera ocultar la subversión, bajo unos modos lo suficientemente sosos (en apariencia) como para que la censura -política y/o comercial- no le caiga encima.

En todo caso, con A girl walks home alone at night no hay peligro de que nada de todo esto ocurra. Al contrario, es casi seguro que sus espectador@s (al menos, sus espectador@s "naturales" -l@s que le están socialmente destinad@s) saldrán de la película reconfortados, en sus prejuicios ideológicos y estéticos, así como en su sensación de superioridad. Que es de lo que en esta ocasión se trataba realmente, ¿no es verdad?




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