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miércoles, 25 de mayo de 2016

Henrique Carvalho: Terrorism, Punishment, and Recognition



Interesante reflexión crítica acerca de las contradicciones en las que incurren de modo habitual las teorías liberales del Derecho Penal (como la de Antony Duff, que aquí se comenta y critica en este aspecto) cuando afrontan la cuestión de la justificación moral y política de la represión del "terrorismo": teorías que en principio pretenden sustentarse en las ideas de autonomía y de igualdad moral entre todos los sujetos, sin embargo, cuando abordan la cuestión de cómo enfrentarse a quien se proclama alejado de la ideología liberal, acaban por apostar por el comunitarismo (y el autoritarismo consiguiente).

Apuesta, en cambio, el autor por llevar hasta sus últimas consecuencias los principios propios del liberalismo también en relación con el tratamiento del "terrorismo": por continuar tratando a los "terroristas" en todo caso -nolens volens- como miembros de la comunidad liberal (de la comunidad humana). Por emplear, pues, con ellos una represión proporcionada, comunicativa, disuasoria, que les honre como seres racionales, como sujetos morales, como ciudadanos... Que se tome en serio la naturaleza política de sus reivindicaciones y que pretenda reintegrarlas -a ellas y a ellos- en la comunidad liberal.

(Por supuesto, como en algún trabajo mío he sugerido, cabe también una segundo posibilidad honorable: reconocer su condición de enemigos (de hostes: enemigos públicos, políticos, existenciales), ajenos a la comunidad, reconocer su derecho a serlo y a enfrentarse a la comunidad liberal. Y, consiguientemente, vaciar de carga moral el enfrentamiento entre estados demoliberales y sus adversarios, sujetándolo a los límites y requisitos de la guerra (legal). En última instancia, optar por una u otra solución -ambas coherentes, en términos éticos- depende de una cuestión política: de qué política internacional, para la comunicación entre estados ricos demoliberales y poblaciones del Sur global empobrecido, se prefiere promover, si una más cooperativa o una más bien competitiva.

De cualquier forma, lo que desde luego no es de recibo es la combinación de retórica moralista y praxis represiva amoral por la que han apostado los estados occidentales contemporáneos...)


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