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jueves, 24 de septiembre de 2015

Matías del Federico: Bajo terapia


Cuando un@ empieza a ver esta obra teatral en escena, cree saber dónde se halla exactamente, cuál es el terreno que pisa: una comedia acerca de las relaciones de pareja, ácida, pero divertida; otra aproximación satírica a las mentiras y renuncias que toda relación de pareja prolongada necesariamente conlleva, y a la manera que tenemos de asumirlo y de disimularlo.

A medida que transcurre la trama, todo parece, en efecto, confirmarnos que vamos a salir del teatro algo incómodos, sí (al fin y al cabo, el mensaje, por realista, no puede dejar de producirnos una cierta comezón, al vernos retratad@s en escena...), pero divertid@s, y resignad@s: la realidad social de la pareja contemporánea es así, el ideal romántico es eso, un ideal inalcanzable; riámonos, pues, desdramaticemos nuestros dilemas...

No es, sin embargo, el menor de los méritos de esta obra la capacidad para (empleando una torsión en la trama que resulta ciertamente inverosímil) desestabilizar, en su tramo final, todas las expectativas que, en tanto que espectador@s, nos hemos ido creando hasta ese momento. Para poner de manifiesto cuánto, en el sentido que atribuimos a esta -como en realidad a cualquier otra- producción semiótica procede no tanto del signo mismo, del texto, cuanto del marco cultural, e ideológico, dominante, que encorseta nuestra interpretación y nos impele a desarrollarla en una determinada dirección, no arbitraria, sino favorecida por otros factores causales (culturales), ajenos a nosotr@s mism@s, pero que inciden de manera decisiva sobre la manera en la que nuestra mente interpreta los signos que percibe.

De este modo, si una obra como Bajo terapia (y, en realidad, si cualquier otra obra o narración) es inmediatamente percibida, sin dudarlo apenas, como "una comedia sobre las relaciones de pareja", no es porque necesariamente tenga que serlo, sino porque el marco cultural e ideológico en el que nos movemos nos impulsa a hacerlo así. Porque, como tan inteligentemente pone de manifiesto una obra como Bajo terapia, en verdad cada signo resulta siempre infinitamente interpretable: una comedia sobre la pareja puede ser un drama sobre el sexismo y la violencia de género; pero también podría ser (si así lo quisiéramos, o estuviésemos dispuest@s a aceptarlo) un comentario sobre la banalidad de la ideología de la clase media, o sobre la sumisión voluntaria al poder, o...

Una sutil, pero poderosa, advertencia, pues; una carga de profundidad en contra de la inocencia del/a espectador(a)/ lector(a). Porque, realmente, Bajo terapia apenas nos habla acerca de la pareja y de sus males, dada la banalidad de su mensaje: de lo que de cierto nos está hablando es de nosotr@s mism@s, de nuestra posición como sujetos cuya capacidad de percepción y de interpretación (y, por consiguiente, también nuestra capacidad de decisión: nuestra autonomía, en suma) se halla inadvertidamente aherrojada, entre las nieblas de la ideología.


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