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miércoles, 31 de agosto de 2011

"Day of the outlaw", de Andre de Toth


Entroncada claramente en la corriente de western social/ psicológico/ existencial de la época (la película es de 1959), esta obra de Andre de Toth destaca por su tono oscuro. No sólo desde el punto de vista temático, sino también desde el visual: la historia es narrada, en blanco y negro, a partir de planos de interiores y de planos generales de paisajes nevados y cielos encapotados (presentados, no obstante, sin énfasis -no estamos en una película de Robert Aldrich, o cualquiera otro de los cineastas del paroxismo visual).

El tema de la narración (y acaso sea esto lo más peculiar de esta peculiar -e interesante- película) parece ser la constitución, y eventual destrucción, de la comunidad social alrededor de la posesión de las mujeres. En efecto, en la historia narrada, tanto Blaise Starrett (Robert Ryan), el protagonista, como Jack Bruhn (Burl Ives), como en general todos los varones que actúan y ejercen poder (en una comunidad sexista, dominada inequívocamente por ellos, a los que las mujeres se hallan sometidas), parecen luchar esencialmente en torno a la cuestión de la posesión del cuerpo y del trabajo de las mujeres de la comunidad. Tal es el deus ex machina de la narración. Parecería, así, que la constitución y fortaleza de la comunidad social (sexista) tienen lugar cuando se aceptan normas sociales claras acerca de quién está legitimado para acceder al cuerpo de las mujeres y quién no. Y que, por el contrario, se pone en cuestión cuando tales normas son, a su vez, infringidas y cuestionadas.

De este modo, el giro narrativo final, en el que Blaise Starrett se sacrifica por la comunidad es, en última instancia, un sacrificio de su posibilidad de acceder al cuerpo de Helen (Tina Louise). Y en ello estriba su aportación a la consolidación de esa comunidad (sexista): en haber reafirmado, con su sumisión, las normas que rigen la división sexual del trabajo y el poder sobre las mujeres; y en haber evitado, consiguientemente, el grave riesgo que los outlaws constituían para dicho poder -y para dicha comunidad-, en la medida en que reivindicaban un espíritu de apropiación, incompatible con el buen funcionamiento de la sociedad ordenada (bajo reglas de dominación sexista).

O, del mismo modo, el outlaw Gene (David Nelson) será aceptado en la comunidad sólo cuando, rechazando la "ética outlaw", acepte la norma social hegemónica, que le obliga a buscar el emparejamiento (heterosexual) con Ernine (Venetia Stevenson) a través de estándares preestablecidos.

Así pues, como se puede ver, la película posee más trasfondo (además de una espléndida composición visual) de lo que pudiera, en un principio, parecer.

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